lunes, 17 de diciembre de 2012

Ejercicios para fomentar la creatividad



¿Conocéis la sensación de estar delante de un folio en blanco en espera de una gran idea? ¿Cómo plasmarla y ser capaz de encontrar soluciones creativas que puedan apoyarla? El momento de inspiración ha debido de pasar en algún momento y de cada uno de nosotros ha dependido el detectarlo para saber cómo aprovecharlo. Muchas veces ese momento no sucede en horas de trabajo. ¿Demasiados convencionalismos? Muchas veces la inspiración llega después de un largo sueño o tras una buena reunión con amigos.

El arte es creación a partir de la imaginación, es la materialización de los sueños. Hacer de nuestro trabajo un arte depende de nosotros. Requiere de libertad. La creatividad no entiende de normas ni de momentos, sólo está ahí, en el interior de cada uno. Estamos acostumbrados a seguir ciertas normas que merman esta capacidad. En el momento de llamar a nuestra propia capacidad creativa, es importante considerar todas las opciones para ellos. Barry Staw, conductista organizacional de la Universidad de Berkeley, propone tres ejercicios para impulsar la creatividad:

  1. Imaginar una situación familiar. Se trata de pensar de forma creativa y considerar otras alternativas a “lo de siempre”. Pensar en los opuestos o en las diferencias radicales. Tal vez demos con ideas que sean absolutamente innovadoras y den un giro importante al problema al que nos enfrentamos.
  2. Romper las reglas. Atreverse a hacer cosas que nunca haríamos nos hace aprender a afrontar los riesgos creativos. Observar maneras en las que otros rompen las reglas. Hacer una lista de las cosas que la mayoría de las personas descartaría inmediatamente. Sólo pensar en ello ya promueve la creatividad.
  3. Observar la vida cotidiana y hacer una lista de las cosas que molestan a modo de “lista de errores”. Al pensar en posibles soluciones podemos dar con una oportunidad para generar nuevo producto.

    Algunos ejercicios más:

  • Romper la rutina. Recibir nuevos estímulos a través de la diversidad de experiencias. Cuantas más se vivan, mejor: viajar, la naturaleza, los lugares de ocio, la lectura, la música las obras de arte...¡o todo a la vez!
  • Ampliar al círculo de retroalimentación. Además de consultar a las mismas personas de siempre sobre nuestras decisiones, podemos hablar con otras personas con poco conocimiento de lo que hacemos. Nos pueden indicar aspectos sencillos que podemos obviar y son importantes.
  • Relajar la mente y dejarla volar. El humor es una gran ayuda, aunque se piensen ideas imposibles, es una manera de preparar a la mente para que llegue a un estado más abierto.
  • Tener un lugar donde anotar todo lo que se nos ocurra. Las buenas ideas, mejor organizadas, para que no mueran en el olvido. Esto será muy útil en los momentos menos esperados.

¿Qué otras técnicas conocéis para despertar la creatividad?

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