miércoles, 12 de diciembre de 2012

Las buenas ideas, mejor organizadas


La cultura de la innovación es algo que debemos fomentar todos en cada ámbito de nuestro día a día. Se trata de aplicar un adecuado orden a las buenas ideas para actuar en consecuencia. Proactividad, creatividad, toma de decisiones, búsqueda activa de oportunidades, transparencia, colaboración... son algunos de los requisitos indispensables para llevar el gran barco de la innovación a buen puerto. 

La creatividad significa poner imaginación al trabajar; y todos contamos con esta capacidad que merece ser potenciada. Lo más importante a la hora de crear, a parte de tener ideas, es el orden. No se deben descartar aspectos que posteriormente pueden resultar útiles e importantes aunque en un primer momento no lo veamos así. Si no organizamos estas pequeñas buenas ideas, no crecerán como es debido y están condenadas a morir en el olvido. 

El objetivo es convertir la creatividad en algo central para desarrollar cualquier actividad, ya que es una facultad que poseemos todos. A veces nos limitamos a pensar que es un don de personas especiales y no es así. Si una persona no se ve con facultades creativas es que aun no ha aprendido, no ha estudiado y no ha practicado en esta materia. De la creatividad surgen las innovaciones. Es necesario impulsar la innovación en el trabajo, en la propia empresa, en los estudios y en cualquier tarea que requiera trabajar con otras personas y aplicar soluciones creativas. Cualquier persona, cualquier conversación, cualquier noticia o imagen, pueden ser factores que nos inspiren para crear pequeñas nuevas ideas que pueden llegar a ser muy grandes. Nadia Goodman en The Daily Dose, nos indica 4 formas de organizar nuevas ideas e impulsar la innovación que pueden resumirse así:
  1. Discutir las ideas en un espacio central. Colaboración, diálogo y feed-back. Si no se puede celebrar una reunión física es conveniente hacer uso de las múltiples herramientas que existen para compartir material e ideas.
  2. Crearemos un banco de ideas, a modo de inventario. Es necesario tener un orden en la anotación de las ideas, bien relacionadas y jerarquizadas. Es necesario observar, escuchar, informarse y aprender de lo que existe en el entorno. Agruparlas ayuda a saber discriminar las que mejor se adaptan a nuestros objetivos. Etiquetaremos estas ideas para estimular la creatividad y servir de guía a otras propuestas.
  3. Organizar el trabajo. Si contamos con varias personas, determinar cual de ellas llevará la iniciativa y el desarrollo.
  4. Tratar el banco de ideas como una bandeja de entrada. Unas ideas requerirán de acciones inmediatas, muchas habrá que darles algunas vueltas, mientras que otras deberán ser descartadas. Hay que llevar un registro y comunicar al resto de los participantes las decisiones tomadas y los motivos.
En mi opinión, si trabajamos en equipo la motivación de todos los componentes es vital para dialogar y realizar propuestas. La vocación tiene que estar ahí, al igual que el gusto por el trabajo bien hecho. Sin embargo, no es necesario forzar la máquina. La inspiración puede surgir en los momentos más inesperados. ¡Muy importante! ¡A todo esto hay que añadirle pasiónEl talento puede ser algo innato, pero primero hay que descubrirlo

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